sábado, 13 de julio de 2019

TÓPICOS, CARACTERÍSTICAS SOBRE ENFOQUES DE ALGUNOS PERSONAJES.

BURRHUS FREDERIC SKINNER

Lo que entendemos por Psicología puede llegar a ser muy amplio. Es un ámbito de estudio e intervención en el que se encuadran gran cantidad de propuestas teóricas y prácticas acerca de cuestiones no tan parecidas entre sí, y que históricamente ha dado a luz a una gran cantidad de teorías y propuestas acerca del comportamiento humano.
Sin embargo, no todas estas corrientes de la Psicología se han adscrito al método científico con la misma fuerza: algunas parecen estar esencialmente emparentadas con la filosofía, mientras que otras sólo conciben el estudio de los procesos psicológicos como algo abordable desde la ciencia.
Esta segunda tradición de la Psicología le debe gran parte de su existencia a un investigador llamado Burrhus Frederic Skinner, encargado de revolucionar la investigación de la acción humana a través de su conductismo radical.

El inicio de su carrera

B. F. Skinner nació en marzo de 1904 en un pequeño pueblo de Pensilvania, Estados Unidos. Animado por las posibilidades creativas de la prosa, durante su juventud se propuso crearse una carrera como escritor, pero desistió en sus propósitos al darse cuenta de que no tenía facilidad para ello. Decidió, sin embargo, que los estudios de la Psicología podían aportarle una perspectiva más amplia sobre cómo es y cómo actúa el ser humano, por lo cual empezó a estudiar esta disciplina en Harvard.
Este renovado entusiasmo no le duró mucho tiempo. A llegar a la universidad se encontró con una psicología poco desarrollada y muy centrada en los procesos mentales privados, algunas ideas inconexas sobre la mente humana y teorías muy abstractas sobre los estados de consciencia que estaban más relacionadas con la filosofía que con el estudio científico del comportamiento.
Hacia una psicología científica: la influencia de John Watson
Porque era el comportamiento humano observable lo que B. F. Skinner aspiraba a comprender. Influido por el psicólogo conductista John B. Watson, creía en la importancia de desarrollar la psicología experimental y dejar atrás el psicoanálisis y las teorías acerca de la mente basadas en el simple sentido común. Sin embargo, el uso del método científico no era lo habitual en los estudios en Psicología impartidos en Harvard.

Si no desistió en su trayectoria académica y profesional fue gracias a Fred S. Keller, que a finales de los años 20 era una de las jóvenes promesas del conductismo en Harvard. Fred Keller convenció a Skinner de que era posible hacer de la Psicología una ciencia, y poco después ambos se doctoraron en esa disciplina. Esa pequeña reunión, además de hacer que se consolidara una amistad entre los dos Freds que duraría décadas, hizo posible que Frederic Skinner llegase a ser una de las figuras más importantes de la Psicología Científica.

La Psicología según B. F. Skinner

Skinner desarrolló sus estudios dentro de los métodos y la filosofía del conductismo, una tradición de la Psicología joven por aquel entonces que rechazaba los métodos introspectivos como forma de estudiar y modificar la mente. Este mismo concepto, el de "la mente", se le antojaba a Skinner como algo demasiado confuso y abstracto como para ser tenido en cuenta, y es por eso que situó su objeto de estudio en la pura conducta observable.
El hecho de mantener este enfoque basado puramente en la evidencia empírica es lo que hizo que ni los métodos ni el objeto de estudio de la psicología que estudiaba este investigador fuesen los mismos de los que partían los psicoanalistas, centrados en la introspección y cuyo acercamiento al estudio de la psique no resiste el principio popperiano de falsabilidad.
En la rivalidad establecida entre la psicología mentalista y el conductismo, B. F. Skinner apostó fuertemente por la segunda opción en pos de hacer de la psicología una ciencia del comportamiento.
El nacimiento del Conductismo Radical
Skinner no quería que la psicología abrazase totalmente el método científico simplemente para que su campo de estudios estuviese mejor considerado al tener el aval de la ciencia. Este investigador creía sinceramente que los procesos mentales internos no son los responsables de originar la conducta humana, sino los factores externos y medibles.
B. F. Skinner creía, en definitiva, que las propuestas e hipótesis de la psicología debían ser comprobadas exclusivamente a través de evidencias objetivas, y no a través de especulaciones abstractas. Este principio teórico era compartido por los psicólogos conductistas en general, pero B. F. Skinner difería de gran parte de ellos en un aspecto fundamental.

Mientras que ciertos investigadores que a principios del siglo XX estaban adscritos a la corriente del conductismo tomaban la conducta como un indicador de objetividad metodológica para crear modelos explicativos de la psicología humana que incluían algunas variables no físicas, Skinner creía que la propia conducta era en sí el principio y el fin de lo que debe ser estudiado en psicología. De este modo, rechazaba la inclusión de variables no físicas en las investigaciones de lo que para él debía ser la psicología.
El término "conductismo radical", que acuñó el mismo Skinner, servía para poner nombre a este tipo de filosofía de la ciencia del comportamiento. En oposición al conductismo metodológico, el conductismo radical lleva hasta sus últimas consecuencias los principios del behaviorismo que ya habían ido desarrollado investigadores como John B. Watson o Edward Thorndike. Es por eso que, según esta postura filosófica, los conceptos que hacen referencia a procesos mentales privados (en contraposición a la conducta observable) son inútiles en el campo de la psicología, si bien no se niega su existencia.
Skinner y el condicionamiento operante
B. F. Skinner es, desde luego, uno de los mayores referentes del conductismo, pero no fue un pionero de este enfoque psicológico. Antes que él, Iván Pavlov y John B. Watson habían descrito los fundamentos del condicionamiento clásico en animales y humanos respectivamente. Esto es importante, ya que inicialmente el conductismo se basaba en el aprendizaje por asociaciones de estímulos como método para modificar la conducta, y el condicionamiento clásico permitía establecer relaciones entre estímulos y respuestas de manera que se pudiese predecir y controlar la conducta.
Para Skinner, sin embargo, el condicionamiento clásico era poco representativo de la potencialidad de aprendizaje propia del ser humano, ya que prácticamente sólo podía existir en entornos muy controlados y artificiales en los que se pudiesen introducir estímulos condicionados.

La importancia de la conducta operante

Al contrario de lo que pensaban otros conductistas, Burrhus creía que es la conducta operante, y no la conducta respondiente, la clase de comportamiento más corriente, universal y versátil, lo cual significa que a la hora de modular la conducta importan más las consecuencias que los estímulos que la preceden.

Son los resultados de las acciones lo fundamental, dice Skinner, ya que es a partir de estas cuando se revela la verdadera utilidad o no de las acciones. Una conducta sobre el medio es considerada operante porque tiene una serie de consecuencias constatables, y son estas respuestas del entorno (incluyendo en esta categoría también a otros seres vivos) las que van alterando la frecuencia con la que se vuelve a reproducir esa conducta o una parecida.
Así pues, B. F. Skinner utiliza básicamente la forma de aprendizaje asociativo conocida como condicionamiento operante, basada en el aumento o disminución de ciertas conductas dependiendo de si sus consecuencias son positivas o negativas, como por ejemplo dar incentivos a los niños cuando realizan sus tareas.

Las cajas de Skinner

Skinner experimentó con la conducta de animales partiendo de los principios del condicionamiento operante. Para ello utilizó entornos en los que se intentaba tener un control total de todas las variables para poder observar limpiamente qué era lo que afectaba al comportamiento del animal.
Uno de ese tipo de entornos artificiales era la llamada "caja de Skinner", una especie de jaula para ratas que contaba con una palanca y un dispensador de comida. Cada vez que la rata, por casualidad o deliberadamente, activaba la palanca, caía a su lado un trozo de comida, lo cual era una manera de animar al roedor a volver a repetir ese acto. Además, la frecuencia con la que la rata movía la palanca quedaba registrada automáticamente, lo cual facilitaba hacer un análisis estadístico de los datos obtenidos.
La caja de Skinner fue sirviendo como medio para introducir diversas variables (entre ellas, descargas eléctricas) y ver cómo afectaban en la frecuencia con la que se producían ciertas conductas. Estos experimentos sirvieron para describir ciertos patrones de conducta basados en el condicionamiento operante y probar la posibilidad de predecir y controlar ciertas acciones de los animales. Hoy en día, muchos espacios utilizados para experimentar con animales son llamados cajas de Skinner

Burrhus Frederic Skinner, el gran polemista

Una de las consecuencias de profesar el conductismo radical es tener que negar la existencia del libre albedrío. En el libro Más allá de la libertad y la dignidad, Skinner expresaba claramente por escrito esta consecuencia lógica de los principios filosóficos en los que se basaba: si es el entorno y las consecuencias de los actos los que modelan la conducta, el ser humano no puede ser libre. Al menos, si por libertad entendemos indeterminación, es decir, la capacidad para actuar independientemente de lo que ocurra a nuestro alrededor. La libertad es, pues, nada más que una ilusión muy alejada de la realidad, en la que cada acto está originada por unos desencadenantes ajenos a la voluntad de un agente que decide.
Eso sí, Skinner creía que el ser humano tiene la capacidad de modificar su entorno para hacer que este lo determine del modo deseado. Esta perspectiva no es más que la otra cara de la moneda de la determinación: el ambiente siempre nos está afectando en nuestros comportamientos, pero al mismo tiempo todo lo que hacemos transforma también el ambiente. Por lo tanto, podemos hacer que este bucle de causas y efectos cobre unas dinámicas que nos beneficien, dándonos más posibilidades de actuación y, a la vez, un mayor bienestar.

Su negación del libre albedrío le acarreó duras críticas

Esta postura filosófica, que hoy en día es relativamente normal en la comunidad científica, sentó muy mal en una sociedad estadounidense en las que los principios y valores del liberalismo estaban (y están) fuertemente  arraigados.
Pero este no era el único punto de fricción entre B. F. Skinner y la opinión pública. Este investigador dedicó gran parte de su tiempo a inventar todo tipo de artilugios basados en el uso del condicionamiento operante y le gustaba aparecer en los grandes medios de comunicación para mostrar sus resultados o propuestas. En uno de sus golpes de efecto, por ejemplo, Skinner llegó a entrenar a dos palomas para que jugasen al ping-pong, e incluso llegó a proponer un sistema para guiar bombas utilizando palomas que picoteasen el objetivo móvil que les aparecía en una pantalla.

La opinión pública tachó a Skinner de científico excéntrico.

Este tipo de cosas hizo que B. F. Skinner ganase una imagen de personaje excéntrico, lo cual no era de extrañar teniendo en cuenta los planteamientos extremos y alejados del sentido común de la época que germinaban en su concepción de lo que es el conductismo radical. Tampoco ayudó el hecho de que inventase una especie de cuna con temperatura y humedad regulables, lo cual fue acompañado del mito de que Skinner experimentaba con su propia hija de pocos meses.

Por lo demás, sus opiniones sobre política y sociedad vertidas en su libro Walden Dos tampoco casaban con la ideología dominante, si bien es cierto que Skinner no desaprovechaba ninguna oportunidad para aparecer en los medios de comunicación para explicar y matizar sus propuestas y ideas.

El legado de B. F. Skinner

Skinner murió a causa de la leucemia en agosto de 1990, y estuvo trabajando hasta la misma semana de su fallecimiento.
El legado que dejó tras de sí sirvió para consolidar la Psicología como una disciplina científica, y también reveló información sobre ciertos procesos de aprendizaje basados en la asociación.
Más allá de la faceta mediática de Skinner, es incuestionable que llegó a ser un científico que se tomaba muy en serio su trabajo y dedicaba mucho tiempo y minuciosidad para generar conocimiento respaldado por la comprobación empírica. La importancia de su legado ha sobrevivido al propio conductismo de su época y ha pasado a influir fuertemente en la Psicología Cognitiva y la aparición de las Terapias Cognitivo-Conductuales.
Por ello no es extraño que en la actualidad, 25 años después de su muerte, B. F. Skinner sea una de las figuras más reivindicadas desde la Psicología Científica.



JEAN PIAGET

Jean Piaget (1896 – 1980) fue un psicólogo, biólogo y epistemólogo suizo. Desarrolló sus tesis en torno al estudio del desarrollo psicológico en la infancia y la teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia. De ahí surgió lo que conocemos como la Teoría del Aprendizaje de Piaget.

La Teoría del Aprendizaje de Piaget

Jean Piaget es uno de los más conocidos psicólogos del enfoque constructivista, una corriente que bebe directamente de las teorías del aprendizaje de autores como Lev Vygotsky o David Ausubel.

¿Qué es el enfoque constructivista?

El enfoque constructivista, en su vertiente de corriente pedagógica, es una manera determinada de entender y explicar las formas en las que aprendemos. Los psicólogos que parten de este enfoque ponen énfasis en la figura del aprendiz como el agente que en última instancia es el motor de su propio aprendizaje.
Los padres, maestros y miembros de la comunidad son, según estos autores, facilitadores del cambio que se está operando en la mente del aprendiz, pero no la pieza principal. Esto es así porque, para los constructivistas, las personas no interpretan literalmente lo que les llega del entorno, ya sea a través de la propia naturaleza o a través de las explicaciones de maestros y tutores. La teoría constructivista del conocimiento nos habla de una percepción de las propias vivencias que siempre está sujeta a los marcos de interpretación del “aprendiz”.
Es decir: somos incapaces de analizar objetivamente las experiencias que vivimos en cada momento, porque siempre las interpretaremos a la luz de nuestros conocimientos previos. El aprendizaje no es la simple asimilación de paquetes de información que nos llegan desde fuera, sino que se explica por una dinámica en la que existe un encaje entre las informaciones nuevas y nuestras viejas estructuras de ideas. De esta manera, lo que sabemos está siendo construido permanentemente.

El aprendizaje como reorganización

¿Por qué se dice que Piaget es constructivista? En términos generales, porque este autor entiende el aprendizaje como una reorganización de las estructuras cognitivas existentes en cada momento. Es decir: para él, los cambios en nuestro conocimiento, esos saltos cualitativos que nos llevan a interiorizar nuevos conocimientos a partir de nuestra experiencia, se explican por una recombinación que actúa sobre los esquemas mentales que tenemos a mano tal como nos muestra la Teoría del Aprendizaje de Piaget.
Al igual que un edificio no se construye transformando un ladrillo en un cuerpo más grande, sino que se erige sobre una estructura (o, lo que es lo mismo, una colocación determinada de unas piezas con otras), el aprendizaje, entendido como proceso de cambio que se va construyendo, nos hace pasar por diferentes etapas no porque nuestra mente cambie de naturaleza de manera espontánea con el paso del tiempo, sino porque ciertos esquemas mentales van variando en su relaciones, se van organizando de manera distinta a medida que crecemos y vamos interactuando con el entorno. Son las relaciones establecidas entre nuestras ideas, y no el contenido de estas, las que transforman nuestra mente; a su vez, las relaciones establecidas entre nuestras ideas hacen cambiar el contenido de estas.
Pongamos un ejemplo. Puede que, para un niño de 11 años, la idea de familia equivalga a su representación mental de su padre y su madre. Sin embargo, llega un punto en el que sus padres se divorcian y al cabo de un tiempo se ve viviendo con su madre y otra persona que no conoce. El hecho de que los componentes (padre y madre del niño) hayan alterado sus relaciones pone en duda la idea más abstracta en la que se adscriben (familia).
Con el tiempo, es posible que esta reorganización afecte al contenido de la idea “familia” y lo vuelva un concepto aún más abstracto que antes en el que pueda tener cabida la nueva pareja de la madre. Así pues, gracias a una experiencia (la separación de los padres y la incorporación a la vida cotidiana de una nueva persona) vista a la luz de las ideas y estructuras cognitivas disponibles (la idea de que la familia son los padres biológicos en interacción con muchos otros esquemas de pensamiento) el “aprendiz” ha visto cómo su nivel de conocimiento en lo relativo a las relaciones personales y la idea de familia ha dado un salto cualitativo.

El concepto de 'esquema'

El concepto de esquema es el término utilizado por Piaget a la hora de  referirse al tipo de organización cognitiva existente entre categorías en un momento determinado. Es algo así como la manera en la que unas ideas son ordenadas y puestas en relación con otras.
Jean Piaget sostiene que un esquema es una estructura mental concreta que puede ser transportada y sistematizada. Un esquema puede generarse en muchos grados diferentes de abstracción. En las primeras etapas de la niñez, uno de los primeros esquemas es el del ‘objeto permanente’, que permite al niño hacer referencia a objetos que no se encuentran dentro de su alcance perceptivo en ese momento. Tiempo más tarde, el niño alcanza el esquema de ‘tipos de objetos’, mediante el cual es capaz de agrupar los distintos objetos en base a diferentes “clases”, así como comprender la relación que tienen estas clases con otras.
La idea de “esquema” en Piaget es bastante similar a la idea tradicional de ‘concepto’, con la salvedad de que el suizo hace referencia a estructuras cognitivas y operaciones mentales, y no a clasificaciones de orden perceptual.

Además de entender el aprendizaje como un proceso de constante organización de los esquemas, Piaget cree que es fruto de la adaptación. Según la Teoría del Aprendizaje de Piaget, el aprendizaje es un proceso que sólo tiene sentido ante situaciones de cambio. Por eso, aprender es en parte saber adaptarse a esas novedades. Este psicólogo explica la dinámica de adaptación mediante dos procesos que veremos a continuación: la asimilación y la acomodación.

El aprendizaje como adaptación

Una de las ideas fundamentales para la Teoría del Aprendizaje de Piaget es el concepto de inteligencia humana como un proceso de naturaleza biológica. El suizo sostiene que el hombre es un organismo vivo que se presenta a un entorno físico ya dotado de una herencia biológica y genética que influye en el procesamiento de la información proveniente del exterior. Las estructuras biológicas determinan aquello que somos capaces de percibir o comprender, pero a la vez son las que hacen posible nuestro aprendizaje.
Con un marcado influjo de las ideas asociadas al darwinismo, Jean Piaget construye, con su Teoría del Aprendizaje, un modelo que resultaría fuertemente controvertido. Así, describe la mente de los organismos humanos como el resultado de dos “funciones estables”: la organización, cuyos principios ya hemos visto, y la adaptación, que es el proceso de ajuste por el cual el conocimiento del individuo y la información que le llega del entorno se adaptan el uno al otro. A su vez, dentro de la dinámica de adaptación operan dos procesos: la asimilación y la acomodación.

1. Asimilación
La asimilación hace referencia a la manera en que un organismo afronta un estímulo externo en base a sus leyes de organización presentes. Según este principio de la adaptación en el aprendizaje, los estímulos, ideas u objetos externos son siempre asimilados por algún esquema mental preexistente en el individuo.
En otras palabras, la asimilación hace que una experiencia sea percibida bajo la luz de una “estructura mental” organizada con anterioridad. Por ejemplo, una persona con baja autoestima puede atribuir una felicitación por su trabajo a una forma de manifestar lástima por él.

2. Acomodación
La acomodación, por el contrario, involucra una modificación en la organización presente en respuesta a las exigencias del medio. Allí donde hay nuevos estímulos que comprometen demasiado la coherencia interna del esquema, hay acomodación. Es un proceso contrapuesto al de asimilación.

3. Equilibración
Es de este modo que, mediante la asimilación y la acomodación, somos capaces de reestructurar cognitivamente nuestros aprendizajes durante cada etapa del desarrollo. Estos dos mecanismos invariantes interactúan uno con otro en lo que se conoce como el proceso de equilibración. El equilibrio puede ser entendido como un proceso de regulación que rige la relación entre la asimilación y la acomodación.

El proceso de equilibración

A pesar de que la asimilación y la acomodación son funciones estables en tanto que se dan a lo largo del proceso evolutivo del ser humano, la relación que mantienen entre ellas sí varía. De este modo, la evolución cognoscitiva e intelectual mantiene una estrecha vinculación con la evolución de la relación asimilación-acomodación.
Piaget describe el proceso de equilibración entre asimilación y acomodación como el resultante de tres niveles de complejidad creciente:
El equilibrio se establece en base a los esquemas del sujeto y los estímulos del entorno.
El equilibrio se establece entre los propios esquemas de la persona.
El equilibrio se convierte en una integración jerárquica de esquemas distintos.
Sin embargo, con el concepto de equilibración se incorpora a la Teoría del Aprendizaje piagetiana una nueva cuestión: ¿qué sucede cuando el equilibrio temporal de alguno de estos tres niveles se ve alterado? Esto es, cuando existe una contradicción entre esquemas propios y externos, o entre esquemas propios entre sí.
Como señala Piaget dentro de su Teoría del Aprendizaje, en este caso se produce un conflicto cognitivo, y en este momento es cuando se quiebra el equilibro cognitivo previo. El ser humano, que constantemente persigue la consecución de un equilibrio, trata de hallar respuestas, planteándose cada vez más interrogantes e investigando por su cuenta, hasta que alcanza el punto de conocimiento que lo restablece.


SEYMOURT PAPERT

Seymour Papert. Científico de la computación, matemático, inventor y profesor sudafricano, pionero de la inteligencia artificial e inventor del lenguaje de programación LOGO.

Datos biográficos

Nacimiento
Nació el 29 de febrero de 1928 en Pretoria, Sudáfrica, en donde participó activamente en el movimiento anti-apartheid

Vida y obra

Seymour Papert obtuvo en 1949 el título de bachiller en la Universidad de Witwatersrand (Gauteng, Sudáfrica) y un doctorado en matemáticas tres años después, en 1952.
Promediando la década de 1950 se trasladó a Londres (Inglaterra), donde obtuvo otro doctorado en matemáticas por la Universidad de Cambridge en 1959, mientras paralelamente trabajaba como investigador en numerosos laboratorios, entre ellos el "St. John's College" de la Universidad de Cambridge, el Instituto Henri Poincaré de la Universidad de París (Francia), la Universidad de Ginebra (Suiza) y el Laboratorio Nacional de Física en Londres.
Trabajó con Jean Piaget en la Universidad de Ginebra entre 1959 y 1963. Fue esta colaboración la que lo condujo a considerar el uso de las matemáticas para entender cómo piensan y aprenden los niños.
En 1963 Seymour Papert fue invitado a unirse al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT – Estados Unidos), donde junto a Marvin Minsky fundó el Instituto de Inteligencia Artificial, además de crear el Grupo de Investigación sobre el Aprendizaje y la Epistemología. Entre 1967 y 1968, Seymour Papert inventó el lenguaje de programación LOGO (conocido como el "lenguaje de la tortuga"), el primer y más importante esfuerzo para ofrecerles a los niños el control de nuevas tecnologías, uno de los mejores proyectos para la enseñanza de la programación de ordenadores, y ayuda al aprendizaje de matemáticas.
En 1968 obtuvo el cargo de profesor de matemáticas aplicadas y director del Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT, cargos que mantuvo hasta el año 1981.
En diciembre de 2006, mientras asistía a una conferencia en Hanoi (Vietnam), fue atropellado por una moto y permaneció varios días en estado crítico, y tras ser trasladado a un centro asistencial de Boston (Estados Unidos), permanece en rehabilitación durante varios meses. Seymour Papert revolucionó la forma de enseñar matemáticas, además de aportar nuevos e innovadores métodos de enseñanza y contribuir al desarrollo de la inteligencia artificial.

Sus trabajos en educación

Es autor de numerosos artículos sobre matemáticas, inteligencia artificial, educación, aprendizaje y pensamiento. En 1985 fue uno de los fundadores del Programa de artes y ciencias de los medios, y del Laboratorio de medios del MIT; fue entonces nombrado profesor LEGO de investigación sobre el aprendizaje, cátedra ésta creada para él.
Distintos gobiernos y agencias gubernamentales de África, América Latina, Europa y Asia han utilizado su asesoría en metodologías educativos que se basan en tecnología. Frecuentemente participa en juntas y asociaciones educativas, en conferencias académicas y en reuniones sobre el futuro de la escuela.
Su trabajo en educación le ha merecido muchos premios; entre ellos el Computerworld Smithsonian Award, el Marconi International Fellowship Award y el Lifetime Achievement Award of the Software Publishers Association.

Obras destacadas

Desafío a la mente: computadoras y Educación (1980)
La máquina de los niños: replantearse la educación en la era de los ordenadores (1995)
La familia conectada: padres, hijos y computadoras (1997)
Perceptrón (1969)



EL SHOCK DEL FUTURO: ALVIN TOFFLER

Future Shock es un libro escrito por el futurista Alvin Toffler en 1970.
En el libro, Toffler define el término shock futuro como un estado psicológico concreto que afecta tanto a individuos como a sociedades enteras. La definición más corta del término es la percepción personal de "demasiado cambio en un período de tiempo demasiado corto".
El libro, que se convirtió en un superventas a nivel internacional, se escribió a partir del artículo "The Future as a Way of Life" aparecido en la revista Horizon, en verano de 1965.1​2​3​4​ Mudado a multitud de idiomas, ha vendido más de seis millones de copias en todo el mundo.
En 1972 aparece un documental 5​ basado en el libro, con Orson Welles como narrador.

Tema

Toffler argüía que la sociedad está llevando a cabo un cambio estructural gigantesco en el paso de una sociedad industrial a super-industrial y posindustrial. Este cambio sobrepasa y agobia a muchas personas.
Toffler piensa que el grado tan acelerado de cambio tecnológico y social deja a muchas personas desconectadas y sufriendo de desorientación y fuerte estrés. Así, la mayor parte de problemas sociales son síntomas de este llamado Future Shock.
En el desarrollo de este concepto aparece y se hace popular el término "information overload" o sobrecarga informativa. Su análisis del fenómeno de la sobredosis de información es continua en sus publicaciones posteriores, especialmente en el libro La tercera ola (The Third Wave) y Powershift.
En la introducción del ensayo "Future Shlock" en su libro, Conscientious Objections (Objeciones Conscientes), Neil Postman escribe:
"En algún momento a mediados de 1963, mi colega Charles Weingartner y yo entregamos en conjunto una comunicación al Consejo Nacional de Educadores del Idioma Inglés National Council of Teachers of English. En dicha comunicación usamos la frase "Choque del Futuro" como una forma de describir la parálisis social inducida por un rápido cambio tecnológico. Hasta donde sé, Weingartner y yo fuimos las primeras personas en usar dicha frase en un foro público. Por supuesto, ni Weingartner ni yo teníamos la mente para escribir un libro titulado "El Choque del Futuro", y todo el crédito debe dársele a Alvin Toffler por haber reconocido una buena frase cuando ésta se presenta" (p. 162).

Características de la sociedad posindustrial

Ramas enteras de la industria desaparecen y aparecen otras. Esto impacta brutalmente sobre trabajadores que se ven obligados a un aprendizaje totalmente diferente así como a cambiar de localidad de residencia para encontrar un nuevo trabajo. Este cambio de residencia puede implicar cambios en amigos, escuela o contacto con la familia, lo que resulta en relaciones personales más superficiales con un gran número de personas en lugar de relaciones cercanas y más estables.
Las personas de la sociedad posindustrial cambian de profesión y lugar de trabajo frecuentemente, con lo que hacen varios recorridos laborales a lo largo de su vida. El conocimiento de un ingeniero queda obsoleto en diez años. Mucha gente busca cada vez más trabajos temporales por esta razón.
Muchos bienes se han convertido en objetos desechables, ya que el coste de la reparación o su limpieza es mayor que el coste de un objeto nuevo debido a la producción en masa.
El diseño de los bienes caduca rápidamente: aparece una segunda generación de ordenadores antes del final de la vida útil esperada de la primera generación. Es además posible alquilar casi cualquier cosa, lo que elimina la necesidad de posesión. El cambio constante en el mercado también supone un reto para el ámbito del marketing, debido a objetivos cambiantes.



EL TECNOCENTRISMO Y LA EDUCACIÓN

El auge con que se ha desarrollado la tecnología ha propiciado conectividad sobre una extensa diversidad de individuos, sin distinción de razas, cultura, preferencias y situación geográfica. Las tecnologías de información y comunicación han sido incorporadas a diversos ámbitos, entre los que encontramos: la medicina, la educación, la industria, el comercio, entre otros.
De manera exhaustiva  diferentes autores, instituciones y organismos han tratado de llamar de diferentes maneras la era en la que estamos viviendo. De acuerdo a las características de la sociedad, el modo de vida y los diferentes avances tecnológicos que se han venido presentando, se ha podido dar un nombre a nuestra era: Sociedad de la Información.
La sociedad de la información es caracterizada principalmente por el acceso y divulgación de extensos volúmenes  de información a través de diferentes herramientas tecnológicas.
Uno de los problemas más comunes que trae esta tecnocentralización es la falta de conciencia de la información que se maneja. Se tiene la información pero no se sabe qué hacer con ella. Las empresas e inclusive los individuos, no se preocupan ya por saber qué hacer con el conocimiento que se tiene. Se centran en el proceso para obtener la información, pero dejan de lado la apropiación de esa información.
La información se transmite a través de las redes, el conocimiento a través de la educación, pero no de cualquier educación. [3]  Esto hace pensar en el hecho de que a mayor información no necesariamente implica un mayor conocimiento. Lo cual reafirma lo comentado anteriormente, de que no se tiene una apropiación de la información, y esto frena la generación de conocimiento.
Uno de los planteamientos más comunes que se presentan en esta era de la información, es el querer resolver todos los problemas mediante el uso de la tecnología, el caso más visible es en el ámbito educativo.
En el aspecto educativo, la sociedad de la información enfatiza en eliminar la brecha digital, transformando físicamente las aulas, dotándolas de tecnologías para permitir el manejo de grandes volúmenes de información. Sin embargo el fin de la inserción de estas herramientas no se ve cumplido al observar que el proceso de enseñanza-aprendizaje se enfoca a un aprender desde la computadora, concepción que debería ser cambiada a un aprender con la computadora. Las tecnologías deben involucrarse en las estrategias de enseñanza-aprendizaje, ubicarlas como herramientas de apoyo y no en un contexto de hacer girar el proceso enseñanza-aprendizaje sobre ellas.
En el ambiente educativo cada vez son más las instituciones que transforman su infraestructura física con herramientas tecnológicas potenciales aludiendo que se persigue estar a la par del crecimiento tecnológico.  Sin embargo debe perseguirse un desarrollo paralelo entre la transformación a una mentalidad objetiva y un uso eficaz de las tecnologías.
La era de las sociedades del conocimiento es la próxima etapa del desarrollo cognitivo de nuestros tiempos, y es inminente su llegada. Desgraciadamente no estamos preparados para recibirla, no estamos preparados para un cambio, inclusive, aunque sea arriesgado decirlo, es difícil que sea pronto cuando se cambie de era. Es preciso que se hagan muchas adecuaciones en el comportamiento humano, mismas que permitirán su entrada. Principalmente la humanización.
La tecnocentralización tiene el gran problema de que genera disgregación del conocimiento, ya que promueve la centralización en la tecnología, en la generación y manejo de la información, y deja de lado la parte humana. Es importante recordar, que la tecnología no fuese lo que es si los seres humanos no las hubiesen creado y utilizado. Sin embargo, es importante también destacar el papel que juega la tecnología en el desarrollo, ya que es una herramienta que puede ser muy útil en la generación de conocimiento y en la difusión del mismo.

https://wendyvas08.blogia.com/2009/102801-el-tecnocentrismo-y-la-educacion.php

2 comentarios:

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  2. Es muy interesante ver como los psicólogos hicieron sus aporte a la educación, a pesar del tiempo transcurrido siguen vigente la teoría del constructivismo de Jean Peaget , en la cual se basa nuestro curriculum , para obtener un egresado del sistema educativo con las habilidades de crear su propio conocimiento y más creativo. Me gustó la teoría de Alvin Toffler, ya que fue un futurista y su teoría de la velocidad , como el explicaba la sociedad está viviendo cambios muy rápidos y esto genera mucho estrés .

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